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A los 50 años de la muerte de Ernesto Che Guevara

Foto: Kaloian/ Cubadebate.
Victor Polay - 18 Oct 2017

A 50 años de su muerte, el Guerrillero Heroico sigue más vigente que nunca. Para los hijos e hijas de Túpac Amaru y Micaela Bastidas, el Comandante Guevara fue y es una de las figuras más entrañables de la revolución, por eso, enarbolando sus ideales, fuimos al combate y escogimos la fecha del 08 de octubre de 1987 para dar inicio a nuestra insurgencia guerrillera en el campo, tomando el pueblo de Tabalosos, en la Región San Martín, con la campaña: “A 20 años de su caída, el Che, vive”.

Ahora que estamos a la puerta de la visita del Papa Francisco, es importante recordar que el Che encarnó los valores humanos más altos; él nos enseñó que la fuerza que mueve a un revolucionario, es el amor y que la mejor cualidad que pueda tener, es sentir como suya cualquier injusticia contra otro ser humano, en cualquier lugar del mundo.

Por eso, coincidiendo con el mensaje de amor de Jesús y de San Pablo en el nuevo testamento, proclamó que los cristianos eran los aliados estratégicos de la revolución y que entre cristianismo y revolución no había contradicción.

Este mensaje fue también asumido en la Teología de la Liberación y en los Concilios Ecuménicos de Medellín y Puebla por su opción por los pobres y, que la paz era fruto de la justicia.

El Che ciudadano latinoamericano, no dudó en empuñar el fusil para luchar contra la dictadura de Bautista en Cuba y, después del triunfo y de llegar a los más altos niveles de gobierno, lo dejó todo, para pasar a la historia cuando cayó en Bolivia, en el corazón del continente, donde buscaba expandir la lucha liberadora y abrir un nuevo frente de batalla al imperalismo yanqui en solidaridad con el heroico pueblo de Vietnam.

En este sentido, los hijos e hijas de Túpac Amaru y Micaela Bastidas seguimos su mensaje internacionalista. En el Perú, lucharon y cayeron hermanos de Chile, Bolivia, Colombia, El Salvador e incluso estadounidenses, así como en otras tierras de nuestro continente irredento, lucharon y derramaron su sangre, combatientes tupacamaristas, especialmente con el Batallón América en Colombia.

Si bien es cierto que la lucha guerrillera fue un medio para amplios sectores populares ante la imposibilidad de que el imperialismo aceptara un triunfo electoral de la izquierda, en el marco de la guerra fría, hoy, que el mundo ha cambiado, para nosotros la lucha guerrillera ya no tiene vigencia, debemos precisar que para el Che, la guerrilla no era un fin en sí mismo, sino un medio para hacer la revolución. Cuando él dedicó uno de sus libros al hoy Presidente Mártir de Chile, le escribió: “A Salvador Allende, que lucha por los mismos objetivos pero con otros métodos”.

Es motivo de gran orgullo el que los peruanos, lo acompañáramos en momentos decisivos de su vida. Una peruana, Hilda Gadea, fue su primera esposa y jugó un papel fundamental en su proceso de definición ideológica y política y en su vinculación con los rebeldes cubanos y, luego, en su hora definitiva, otros peruanos estuvieron a su lado, corriendo su misma suerte, como son: Juan Pablo Chang, el huancaino Lucio Galván Cabrera y Restituto José Cabrera Flores.

Hoy, que sufrimos los embates del neoliberalismo, con su secuela de egoísmo, individualismo y corrupción, los valores que encarnó el Che, como la generosidad, la entrega a un ideal, la amplitud de criterio, la unidad en la lucha, la consecuencia y la coherencia entre lo que se proclama y lo que se hace, etc., son principios necesarios para levantar una opción nacional y popular por la gran transformación y la construcción de una patria amable para todas y todos.

¡A 50 años de su caída, el Che vive!

¡Hasta la victoria, siempre!

Víctor Polay -10 octubre 2017